Que oficio tan bonito!
Si todavía crees que nuestro oficio va de cortar el cabello, arreglar la barba, afeitar o colorear el cabello…es que aún no has entendido lo bonito que esconden nuestros peines y tijeras.
Tu sillón, tu tocador…es el espacio seguro en el que tu cliente puede relajarse, dedicarse un tiempo para si mismo, para autocuidarse, para recuperar un poco la autoestima que se desgasta semana a semana.
Tus manos le reconectan con los otros, con ese tacto amable que te hace sentir que alguien cuida de ti, que te aleja de la sensación de desamparo que a veces nos abruma.
Tus oidos se abren a lo que necesita expresar y a veces no se atreve a contar ni a los más cercanos! Ya que confía en tu secreto profesional más que en el de un confesionario.
En ocasiones ni siquiera necesita eso…solo sentarse y dejarse llevar por el automatismo de una acción periódica, sin conversación alguna! Pero con la certeza de que todo saldrá bien sin necesidad de explicaciones ni esfuerzo alguno.
El buen trabajo técnico es la propina que se lleva…pero es en realidad ese ratito contigo lo que le llena de felicidad, lo que transforma la apatía con la que entra…en una sonrisa de satisfacción! Sabe que ahí estarás cuando te necesite y eso es impagable!
Yo estoy enamorada de mi oficio! De mis clientes! Y tu?

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